TURBOCARGADORES, SUPERCARGADORES.

por Saturnino Núñez Chanquet, Presidente del Centro de Capacitación contra la Contaminación Ambiental Vehicular, A.C.

(Apareció publicado en el Periódico “El Sol de Puebla” el 21 de Marzo de 1993.)

               La publicación de este artículo era imperante. Dada la cantidad de mentiras, información errónea, confusiones y poco conocimiento del tema, es necesario aclarar de una vez por todas muchas de estas cuestiones.

               Un gran problema con el que nos vamos a encontrar para definir a los creadores de los dos sistemas, es que muchas de las personas que se han dedicado a narrar o a escribir sobre la historia y evolución del automóvil han llegado a confundir los términos, y alguna vez aplican la denominación de “turbocargador” cuando el sistema realmente era supercargado, y viceversa.

               Alguna vez oí decir por ahí a un individuo que “...las patentes de los turbocargadores eran Italianas”. Hay algunos que en cuestión automotriz deliran por Italia, olvidando la existencia del país que les dio potencia en serio a sus vehículos: Estados Unidos.

               Y hablando de Estados Unidos, leí que un Norteamericano apellidado Chadwick fue el primero que usó el turbocargador, en el año de 1907.

               Esta información nunca la he tomado como absolutamente cierta por la cuestión que explicaba anteriormente: ¿Qué fue lo que usó Chadwick en 1907: el turbocargador o el supercargador?

               También me he llegado a encontrar dos versiones diferentes, sobre la clase de motor que utilizaron unos Mercedes Benz de competencia en la década de los '20's.: algunos dicen que eran supercargados (personalmente me inclino más por esta versión), mientras existen versiones que citan que eran turbocargados.

               El hecho es que la misión tanto del turbocargador como del supercargador es muy similar: enviar presión de aire o presión de mezcla aire-combustible al interior de los cilindros. Pero hay muchas diferencias entre ellos, a pesar de la similitud de su función.

               Antes que nada, me gustaría hablar sobre qué sistema apareció primero.

               Según decían en una película de la General Motors que tuve la oportunidad de ver en la Escuela, el turbocargador surgió como una alternativa para enviar aire o mezcla a presión al motor, pero sin restarle torsión al cigüeñal, lo que me hace deducir que el supercargador fue primero.

               Sea como sea, primero el turbo o el supercargador, voy a entrar a señalar las diferencias entre ellos:

               El supercargador es un sistema que recibe la impulsión mediante una banda (normalmente se encuentra en los coches) o por medio de engranes (como en los motores G.M.C. diesel de los camiones), que van conectados al cigüeñal. Yo conozco dos tipos diferentes de supercargadores (tal vez puedan existir más, pero voy a enlistar los más comunes de encontrar): el que funciona a base de rotores o tipo “Rootes” (como los G.M.C.) y los supercargadores centrífugos (como el sistema Martin/Paxton). Creo, no estoy muy seguro, que el Thunderbird SC de la Ford tiene un supercargador de rotores.

               El turbocargador es impulsado por medio de los gases de escape, esa era una de las ventajas que le encontraron en su momento en comparación al supercargador: no había necesidad de sacrificar la torsión del motor para poder enviar aire a presión. En el sistema turbocargado, los gases de escape realizan una función antes de salir a la atmósfera.

               La primera diferencia que encontramos es con respecto a la impulsión: el supercargador es impulsado mecánicamente mientras que el turbocargador recibe impulsión neumática.

               Otra diferencia radical es el rango de revoluciones al que operan: dicen que los turbocargadores pueden llegar a alcanzar hasta las 100,000 revoluciones por minuto mientras que el supercargador funciona en un rango bastante más bajo.

               Una tercera diferencia consiste en que podemos encontrar en los automóviles un mayor número de motores turbocargados que supercargados. En este momento, solo recuerdo dos coches supercargados: el Thunderbird SC y un Studebaker de los años '60's.

               En algunos supercargadores, se puede ajustar la presión con la que arrojan el aire o la mezcla aire-combustible.

               Algunos turbocargadores poseen una válvula denominada como “Válvula de Desahogo” o “Válvula de Desfogue” o “Válvula de Sobrepresión”, que se abre cuando la presión de operación es excesiva.

               Estas son algunas de las características que nos ayudarán a diferenciar a los turbocargadores de los supercargadores.

               Hay un error gravísimo que cometen la mayoría de los que manejan motores turbocargados, que consiste en apagar el coche inmediatamente después de llegar a su destino, sin esperar por lo menos un minuto antes de hacerlo.

               Los manuales del propietario, tanto de coches como de camiones, recomiendan dejar funcionando los motores equipados con turbocargadores unos momentos, antes de proceder a apagar el vehículo, para que el aceite alcance a lubricar al turbocargador y que la propela disminuya su velocidad. El hecho de pasar por alto esta recomendación del fabricante puede acarrearle al turbocargador problemas muy serios.

               Algunos puntos de importancia en el diseño de un turbocargador son los siguientes:

               Diámetro de la propela, número de álaves, inclinación de las álaves y tamaño de las álaves.

Regresar a la Página Principal.