LA VERIFICACIÓN: ¿SOLUCIONARÁ LA CONTAMINACIÓN VEHICULAR?

por Saturnino Núñez Chanquet, Presidente del Centro de Capacitación contra la Contaminación Ambiental Vehicular, A.C.

(Apareció publicado en el Periódico “El Sol de Puebla” el 10 de Octubre de 1994.)

Una de las pocas medidas que se han tomado en Puebla para atacar el grave y creciente problema de la contaminación ambiental provocada por los vehículos que utilizan motor de combustión interna, fue instituir de manera obligatoria el programa de verificación de gases contaminantes y ruidos.

Mucha gente se pregunta: “¿La verificación es realmente la solución al problema de la contaminación ambiental vehicular?”.

Yo digo que no. Y aquí está mi fundamentación:

La verificación (de gases) “es un proceso de medición através de aparatos, que nos permite conocer los valores de los gases contaminantes”. El resultado de dicha medición, nos servirá como guía para realizar las modificaciones y ajustes necesarios, en caso de que los valores arrojados en la prueba sobrepasen los límites máximos permisibles que se han establecido.

Podríamos decir en otras palabras, que la verificación “nos puede decir” qué tanto o qué tan poco contamina un vehículo, en el momento en el que se realizó la prueba.

Es necesario asentar que la verificación no es un proceso correctivo. Cuando los valores son altos, puede requerirse para reducirlos, de una carburación, de ajustar el tiempo de encendido o “poner a tiempo” el motor, de substituir bujías, bobina de encendido, platinos o condensador, o definitivamente, de hacerle una afinación completa al motor, cualquiera de éstos ajustes sí se trata de un proceso correctivo, pero la verificación, en sí, mide, pero no corrige nada por sí sola.

Pongamos un ejemplo: un Doctor le está midiendo la presión arterial a un paciente y descubre que ésta es de 160/200. Para disminuir la presión, el Doctor le deberá proporcionar a su paciente algún medicamento. El aparato que utilizó para medir la presión no tiene la capacidad para que ésta baje, única y exclusivamente sirve para medirla, sin que pueda corregirla. De igual manera, la verificación sirve para medir los gases y el aparato que se utiliza, el “Analizador de Gases de Escape”, no tiene la capacidad para alterar o corregir los valores de los gases contaminantes. Basado en el hecho de que la verificación es un proceso de medición y nó de corrección, opino que no será realmente la solución al problema de la contaminación ambiental vehicular.

No pueden reducirse los valores de los gases contaminantes por encima de las propias capacidades de los sistemas y dispositivos anticontaminantes. En parte, una baja emisión de contaminantes dependerá de la cantidad y el estado de dichos sistemas y dispositivos. Hay que recordar que los sistemas anticontaminantes también sufren desgaste y requieren de revisiones periódicas y reemplazo de componentes.

Pero ¿qué significa la “cantidad” de sistemas y dispositivos anticontaminantes?

Durante muchos años, los vehículos armados en los Estados Unidos utilizaban una mayor cantidad de sistemas anticontaminantes, en comparación con un vehículo idéntico (de la misma marca y modelo) armado en México. Esto les permitía a los vehículos Norteamericanos, tener una emisión de gases contaminantes considerablemente más baja que los vehículos Mexicanos. Mientras que en Estados Unidos, el Convertidor Catalítico apareció por primera vez en el año de 1974, en México no se instaló sino hasta 1991, prácticamente 18 años después. Muchos automóviles Americanos utilizaban la “bomba de aire” (Sistema A.I.R., conocido como “Thermactor” en la Ford) desde finales de la década de los '60's., mientras que en México es de relativamente reciente aparición.

Una de los soluciones realmente viables para reducir la emisión de contaminantes vehiculares es por un lado, la de ejercer un estricto control sobre la emisiones de los vehículos que actualmente están en fabricación, mucho más allá de los “standares” que rigen en estos momentos, y por otra parte, adaptar en vehículos de modelos atrasados algunos de los sistemas anticontaminantes que no les fueron instalados desde fábrica.

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