LOS MECÁNICOS ¡TAMBIÉN CONTAMINAN!

por Saturnino Núñez Chanquet, Presidente del Centro de Capacitación contra la Contaminación Ambiental Vehicular, A.C.

(Adaptación para Internet del Artículo que apareció publicado en el Periódico "El Sol de Puebla" el 14 de Febrero de 1993.)

               No solamente los vehículos son responsables de la contaminación. Muchas veces, las personas que se dedican a la reparación de los mismos realizan acciones que también contribuyen a la contaminación ambiental. El objetivo de este artículo es el de señalar los errores que se cometen, así como proponer algunas soluciones para evitarlos o tratar de que sus consecuencias sean menores.

               El primer tema que deseo tratar es con referencia a las substancias que se utilizan para el lavado de piezas: gasolina, diesel, thinner y petróleo.

               Podríamos dividir este capítulo en tres grupos, el almacenamiento, el uso y el destino final.

               Los 4 líquidos que he mencionado tienen diverso grado de volatilidad, por ejemplo, el thinner necesita tener una pequeña ventilación en el tapón del recipiente, para evitar que el acumulamiento de gases dentro de éste produzca una salida brusca. Creo que la gasolina es un poco menos volátil con respecto al thinner. Podría decirse que el petróleo y el diesel son los de menor volatilidad.

               En términos generales, deben de almacenarse los recipientes en lugares con sombra y preferentemente, que los rayos del sol no puedan incidir sobre ellos cuando se encuentre en una posición inclinada como entre las 8 y las 10 de la mañana o de las 4 a las 6 de la tarde. El objetivo es mantener fríos los recipientes y su contenido para evitar lo más posible la evaporación.

               En lo referente al uso, creo que también sería conveniente tratar de lavar las piezas a la sombra, precisamente para prevenir la evaporación, ya que cuando estamos lavando piezas a pleno rayo de sol, estamos aspirando todos los vapores que se desprenden. Hay ciertas ocasiones en que por las dimensiones de las piezas u otras causas es necesario lavarlas al sol, pero creo que hay que tratar de evitar hacerlo.

               Pero ¿qué sucede con la gasolina o con el thinner, cuando ya están sucios o ya no nos sirven? ¿Qué hacemos con ellos?

               El recurso más utilizado, así como el más inconsciente, es el de arrojarlos al drenaje. Podemos encontrar infinidad de substancias en las cañerías que abandonan los talleres mecánicos: gasolina, diesel, petróleo, thinner, anticongelantes, aceites, grasas, líquido de frenos y restos de pintura automotriz, que contaminan fuertemente el agua.

               En reiteradas ocasiones mediante diversos medios, se ha hecho un llamado a los mecánicos para que no arrojen el aceite usado a los drenajes, hasta en los envases de algunas marcas de aceite aparece un aviso a este respecto.

               ¿Pero qué sucede con los combustibles y los solventes? Creo que la solución sería que estas substancias cuando ya están sucias o que ya no nos sirvan, se almacenaran al igual que se hace con el aceite usado y que fueran recolectadas por alguna entidad u organismo. Hablando con un especialista, me comentó que existen las posibilidades y la factibilidad de reciclar la gasolina usada, pero que no podría volverse a usar para el funcionamiento de los motores de los vehículos, pero lo que es urgente es poner un freno al derramamiento de estas substancias en los sistemas de drenaje.

               El siguiente punto ya fue tratado ampliamente en "Sopleteado de los Tambores de los Frenos". En este artículo se habla de la costumbre de sopletear con aire comprimido los tambores de frenos, que debe ser evitada y substituída por otros medios para evitar lanzar a la atmósfera el polvo que se encuentra en el interior de los tambores, que puede resultar cancerígeno.

               Otra costumbre que debe ser evitada lo más posible, ahora que estamos hablando del sopleteado, es precisamente el sopletear los motores o las partes inferiores de los automóviles con diesel. Éste, al entrar en contacto con piezas que se encuentren calientes como el múltiple de escape, se evapora instantáneamente y el vapor que se desprende contamina la atmósfera.

               Una señal inequívoca de que un vehículo ha sido llevado "a servicio", es cuando vemos que sale humo por debajo de todo el coche, debido a la utilización del diesel, pero hay otro "proceso" que se realiza en algunos servicios de lavado y engrasado, y que también provoca la salida de humo: sopletear el chasís con aceite de motor usado.

               Desconozco cual de los dos sopleteados sea el que causa mayores daños a la salud y al ambiente, si el de diesel o el de aceite usado. Este último me fue sugerido en una ocasión, cuando terminaron de lavar la parte inferior de mi coche. Al preguntar el objetivo de sopletear aceite quemado, una vez que ya se encontraba lavado el coche, me dijeron que era para que la suspensión "no rechinara". Me pareció absurdo que lo hicieran, ya que si precisamente había llevado el coche a lavar por debajo para que se encontrara limpio, no estaba de acuerdo en que ellos mismos se encargaran también de volverlo a ensuciar.

               Continuando con los líquidos que se sopletean, vamos a hablar ahora sobre la pintura de los coches, ya que con ella también se contamina el medio ambiente, bien sea el agua o el aire.

               Cuando se está pintando un coche, no toda la pintura que está saliendo de la pistola llega a adherirse a la lámina. ¿Qué pasa con ella? Realmente, desconozco si se eleva a la atmósfera o se precipita hacia el suelo, pero es innegable que por los componentes que contiene la pintura, los residuos que no alcanzan a llegar a la lámina contaminan el aire.

               ¿Cual sería la solución para aminorar este problema? Desde mi punto de vista, lo ideal para pintar un coche es hacerlo dentro de un lugar cerrado, pero por muchas razones, principalmente la económica, muchas personas que se dedican a la pintura automotriz no cuentan con un lugar especial para pintar. Las ventajas que ofrece un cuarto cerrado son, entre otras, que el clima no llegue a afectar tanto el proceso de pintura: en época de lluvias, por ejemplo, es necesario suspender en algunas ocasiones los trabajos, debido a la humedad del ambiente.

               Al pintar dentro de un cuarto cerrado, los residuos de pintura pueden ser llevados hacia un sistema de filtros por medio de un extractor de aire. De esta manera, se puede reducir un poco la contaminación del aire que se provoca con la presencia de la pintura en la atmósfera.

               Pero la responsabilidad de los mecánicos no solo se reduce a no arrojar desechos a los drenajes, a no sopletear los tambores de los frenos, o a evitar la evaporación de los solventes.

               Los mecánicos deben tener conciencia de no alterar una carburación una vez que el vehículo ha pasado la verificación de gases contaminantes. Si bien es cierto que en muchos centros de verificación, (recordemos que en la fecha en que se publicó este artículo, todavía se permitían hacer ajustes y modificaciones a los vehículos en los centro de verificación) tratan de "sacarle" lecturas a los coches por medios inadecuados, y generalmente, después de abandonar el centro de verificación, el coche empieza a pararse en todas las esquinas, debido a que han cerrado demasiado las agujas buscando determinada lectura baja y no han compensado el cierre de gasolina con un ajuste de las revoluciones por minuto en marcha mínima.

               Cuando el responsable de la falla es el centro de verificación por ajustar el carburador de manera incorrecta, no queda más remedio que regresar con el mecánico para que solucione la falla, pero generalmente, es en esa recarburada cuando los valores se suelen disparar hacia arriba.

               En este momento, sería muy conveniente aclarar a los propietarios de automóviles, que el proceso que conocemos como "carburación" es regular la cantidad de gasolina que entra en el carburador única y exclusivamente cuando el motor está funcionando en marcha mínima. La carburación no afecta la velocidad tope del auto, debido a que se realiza sobre uno de los circuitos del carburador conocido como "Circuito de Marcha Mínima". Por lo tanto, abriendo más las agujas del carburador, no vamos a conseguir un incremento en la velocidad tope, como mucha gente cree, sino que por el contrario, el consumo de gasolina y los valores de los gases contaminantes van a aumentar.

               Otro punto muy importante es el mantenimiento que se debe dar a los componentes de los sistemas anticontaminantes. Normalmente el propietario de un vehículo no les prestará atención y será extraordinario encontrar el caso de una persona que llevara su coche al taller para que revisen el funcionamiento de estos sistemas.

               Teniendo en cuenta lo anterior, el mecánico debe tener suficiente iniciativa para revisar estos sistemas sin que el cliente se lo pida.

               Comúnmente, no les hacemos caso a los anticontaminantes, sino hasta que éstos ocasionan una descompostura y hay que reemplazarles alguna pieza. Revisar su funcionamiento no requiere de mucho tiempo. No hay que olvidar que los componentes que se usan en estos sistemas también presentan desgastes y que requieren de una substitución periódica.

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