CONVERTIDORES CATALÍTICOS: ¿ADAPTANDO UNA PELIGROSA “BOMBA ECOLÓGICA”?

por Saturnino Núñez Chanquet, Presidente del Centro de Capacitación contra la Contaminación Ambiental Vehicular, A.C.

(Apareció publicado en el Periódico “El Sol de Puebla” el 2 de Junio de 1994.)

Mucho se ha venido manejando en los últimos días sobre la conveniencia de adaptar convertidores catalíticos en los vehículos que carecen de ellos, como una medida más (en esta ocasión sí se trata de una medida correctiva) para disminuir los altos índices de contaminación ambiental provocada por los vehículos que utilizan motores de combustión interna.

Antes de profundizar en el tema, quiero decir que, desde mi punto de vista, bien podemos comparar a los convertidores catalíticos con la energía atómica: usados ambos de manera correcta pueden producir muchos beneficios pero cuando son mal usados... bueno... creo que todos ya conocemos las consecuencias.

Lo cierto es que un convertidor catalítico puede convertirse realmente en una peligrosa “bomba ecológica” si funciona de manera incorrecta y bajo ciertas condiciones. Baste decir que la utilización regular de gasolina con plomo tipo “Nova” en un vehículo equipado con convertidor catalítico, puede aumentar hasta en un 900% la emisión de contaminantes, independientemente de destruir el convertidor. “El Sol de Puebla” ya me ha hecho el favor de publicarme dos artículos en los que trato el tema del Convertidor Catalítico, el primero de ellos, “Convertidores Catalíticos: 17 años tarde”, aparecido el Lunes 17 de Agosto de 1992 en la página 5 y el segundo, titulado “Destruyendo el Convertidor Catalítico”, publicado el Domingo 28 de Marzo de 1993, también en la página 5.

Me atrevería a decir que adaptar un convertidor catalítico es la más seria y la más delicada de todas las adaptaciones de sistemas o dispositivos anticontaminantes que se pueden realizar, ya que el convertidor es un componente muy delicado y, como ya hemos dicho, destruirlo puede resultar una tarea muy sencilla y su mal funcionamiento puede traer consecuencias desastrosas.

Los sistemas y los dispositivos anticontaminantes han tenido una evolución; no aparecieron todos en el mismo instante y se les han ido introduciendo mejoras con el paso de los años con el objeto de hacerlos cada vez más eficientes. Siempre señalo a los años '60's. como el inicio de la aparición de los sistemas anticontaminantes en los vehículos Norteamericanos. Si hablamos de evolución, el convertidor catalítico pertenece a los anticontaminantes que se empezaron a instalar durante la década de los '70's., ya que fue en 1974 cuando se utilizó por primera vez. Basados en lo anterior, podemos afirmar que existe una serie de sistemas y dispositivos anticontaminantes “básicos” o “mínimos”, con los que ya contaban los vehículos cuando se empezó a utilizar el convertidor catalítico.

Cuando se planea “adaptar” o “instalar” un convertidor catalítico, debe de tenerse muy en cuenta que el “vehículo-candidato” a recibir el convertidor deberá de contar forzosa e indispensablemente con ese conjunto de sistemas y dispositivos anticontaminantes “básicos” o “mínimos” y que éstos deberán de encontrarse en excelentes condiciones de funcionamiento, para garantizar una reducción real de los gases contaminantes antes de que éstos penetren al convertidor.

Desde mi punto de vista, no debe de intentarse adaptar o instalar un convertidor catalítico en un vehículo que carezca de anticontaminantes “básicos” o “mínimos”, o si se sospecha del funcionamiento de éstos, es muy importante resaltar que una cosa es que un vehículo venga equipado con un sistema anticontaminante y otra muy diferente es que dicho sistema todavía funcione bien. El hecho de carecer de sistemas y dispositivos anticontaminantes “básicos” o “mínimos” o que su funcionamiento sea deficiente o nulo, aumenta las posibilidades de afectar o destruir el convertidor catalítico, convirtiendo al vehículo que lo utiliza en una potencial y peligrosa “bomba ecológica” rodante.

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